Tras dos años de trabajo, el consorcio se reúne en su 6ª Asamblea General para consolidar los avances en contaminación lumínica y acústica.
Desde su lanzamiento en enero de 2024, PLAN-B ha transformado datos científicos en herramientas tangibles para la protección de la biodiversidad y la salud urbana.
El pasado mes de febrero, PLAN-B celebró una Asamblea General con motivo del éxito de la primera mitad del proyecto. La reciente reunión en Gdańsk (Polonia) no solo ha servido para hacer balance, sino también para constatar que los esfuerzos en mapeo de contaminación lumínica y propuestas de políticas públicas ya están dando resultados.
Durante estos 24 meses, el equipo ha trabajado estrechamente para sentar las bases de lo que será una segunda etapa centrada en la implementación y el impacto real en el territorio europeo.
Desde la Fundación Ibercivis, representada por Francisco Sanz y Daniel Lisbona, mostramos la fase beta de una aplicación móvil en la Asamblea, diseñada para que la ciudadanía pueda medir la luz artificial nocturna (ALAN) mientras camina. Esta herramienta será fundamental para validar sobre el terreno los mapas generados mediante datos satelitales.


Además, el compromiso político ha cobrado un nuevo impulso. Se mantuvieron diálogos estratégicos con autoridades públicas, incluyendo el Ayuntamiento de Gdańsk, para asegurar que el conocimiento científico se traduzca en cambios regulatorios efectivos contra la contaminación lumínica y acústica.
El futuro de Plan-B
En esta segunda fase del proyecto, Plan-B consolidará los resultados de los proyectos pilotos, profundizará en la percepción pública y el impacto en la biodiversidad, organizará campañas ciudadanas de medición y acelerará la incidencia política a nivel europeo. Además, seguiremos avanzando en colaboración con nuestros socios y el proyecto hermano AquaPLAN para devolver la oscuridad y el silencio necesarios a nuestros ecosistemas.




