Seguimos trabajando en la puesta en marcha de la app móvil Odour Collect, que sirve para elaborar un mapa colaborativo de zonas con problemas de olor a lo largo de toda Europa. Esta app es uno de los resultados del proyecto D-NOSES, que lideramos desde 2018 y que se encuentra en su etapa final.

El portal europeo CORDIS de ciencia e investigación se hace eco de los avances en el desarrollo de esta app y de sus resultados, publicando un artículo entrevistando a su responsable, Rosa Arias, en su web. Esta es la traducción del artículo, que puedes encontrar (en inglés) aquí.

El proyecto D-NOSES ofrece una nueva aplicación para ayudar a los ciudadanos a controlar e identificar las fuentes de contaminación por olores. El trabajo del proyecto es un paso adelante en un campo en el que algunos han argumentado que la inacción ha prevalecido durante demasiado tiempo.

Rosa Arias.

La contaminación no sólo tiene un impacto muy negativo en el medio ambiente, sino que también perturba nuestros sentidos, especialmente el del olfato. Las estadísticas hablan por sí solas: la contaminación por olores es la segunda causa de preocupación ambiental entre los ciudadanos, después del ruido, y representa más del 30% de las quejas pertinentes por término medio.

Hasta ahora, la normativa no ha conseguido resolver este problema, y tampoco es una cuestión en la que la industria se esté centrando. En este contexto, sólo parece apropiado proporcionar a los ciudadanos los medios para que tomen las riendas de la situación. El proyecto D-NOSES (Distributed Network for Odour Sensing, Empowerment and Sustainability) ha hecho precisamente eso, reunir a las partes interesadas en torno a la mesa y proporcionarles una aplicación para monitorizar la contaminación por olores y poder actuar en función de las pruebas aportadas.

Rosa Arias, ingeniera química de la Universidad de Barcelona, directora general de Science for Change y coordinadora de D-NOSES, nos habla del trabajo del proyecto y del impacto que se espera que tenga en el problema de la contaminación por olores.

La contaminación por olores suele ser ignorada en la normativa medioambiental. ¿Cómo se explica esto? Rosa Arias: Hay tres factores clave en juego. Las técnicas de reducción de olores suelen ser caras, las industrias emisoras suelen oponerse a las iniciativas normativas y los olores son difíciles de medir. De hecho, los olores ambientales son mezclas formadas por cientos de compuestos volátiles que provocan una reacción en nuestro sentido del olfato. La forma en que los percibimos es tan única y compleja que las llamadas «narices electrónicas» o los análisis químicos tradicionales no pueden imitarla.

¿Tenemos información sobre el impacto real de los olores en la salud de los ciudadanos? Los olores no son sólo una cuestión de buenos o malos olores. Todo tipo de olores, independientemente de su carácter y tono hedónico (buen o mal olor), puede causar molestias. Puede gustarnos el olor de las galletas o del café, pero ese mismo olor, si es muy intenso y frecuente, puede ser insoportable.

Aunque los olores no suelen presentar problemas de salud graves, pueden actuar como señal de alerta de problemas ambientales o sanitarios más serios y potencialmente perjudiciales para la salud humana. Nuestro sentido del olfato es muy preciso y podemos oler sustancias nocivas en concentraciones muy bajas para evitar cualquier daño. Por ejemplo, el sulfuro de hidrógeno (H2S), el típico olor a «huevos podridos» que producen las aguas estancadas o el alcantarillado, puede percibirse en concentraciones tan bajas como 10 ppb (partes por billón). Esto es muy conveniente, ya que concentraciones más altas son letales.

A grandes rasgos, podemos percibir olores ambientales en concentraciones que no son perjudiciales para nuestra salud, pero incluso en niveles tan bajos pueden generar malestar general, dolores de cabeza, falta de sueño, falta de concentración, acentuación de problemas respiratorios, estrés, insomnio, náuseas y ansiedad.

D-NOSES propone un cambio de paradigma en la forma de abordar la contaminación por olores. ¿En qué consiste su enfoque y qué lo hace innovador? D-NOSES aborda este problema implicando a las administraciones públicas, la industria, las instituciones de investigación y los ciudadanos en sesiones participativas, siguiendo el modelo de cuádruple hélice de la innovación. Juntos, pueden codiseñar mejoras que reduzcan el impacto de la contaminación por olores en las comunidades afectadas.

Nuestro objetivo final es introducir el tema en las agendas políticas, por lo que creamos un modelo de gobernanza multinivel. A nivel local, trabajamos con las autoridades medioambientales y los municipios en 10 proyectos piloto en Europa, Chile y Uganda. A nivel nacional, informamos de normativas específicas sobre contaminación por olores en varios países como Chile y Portugal, al tiempo que promovemos la creación de un grupo de normalización en España. Esta será la primera norma con el concepto de «ciencia ciudadana» en su título, lo que sentará un precedente para toda la comunidad y podrá ser eventualmente adoptada a nivel europeo. Por último, a nivel europeo, informamos de la revisión de la Directiva Europea de Emisiones Industriales (DEI) para introducir el «olor» como una de las fuentes de contaminación.

¿Cómo se superan las barreras existentes para la detección? Sabemos que cada sustancia tiene diferentes umbrales de olor. La combinación de decenas o centenares de sustancias en el aire ambiente produce una percepción de olor que supera la suma de cada umbral individual, ya que se producen interacciones químicas y el olor combinado es único. También hay que tener en cuenta que la sensibilidad a los olores puede ser muy diferente de una persona a otra, y que pueden surgir otras dificultades debido a agentes externos, como las condiciones meteorológicas, que dificultan la identificación de la fuente de emisión.

Para hacer frente a estos problemas, se me ocurrió la idea de crear una aplicación de ciencia ciudadana para monitorizar la contaminación por olores y capacitar a los ciudadanos para crear mapas de olores colaborativos en tiempo real basados en sus percepciones. La aplicación OdourCollect aprovecha las técnicas de investigación ya conocidas y les añade una capa adicional de colaboración ciudadana. Esto ayudará a garantizar que las comunidades directamente afectadas no queden indefensas. Los usuarios pueden controlar el impacto de los olores en tiempo real, comprender qué tipo de olores están percibiendo y correlacionar las observaciones con los posibles orígenes para identificar posibles mejoras.

¿Qué éxito ha tenido la aplicación hasta ahora? Tenemos más de 1 100 científicos registrados y más de 9 100 observaciones de olores recogidas en todo el mundo. En Barcelona hemos desarrollado un piloto en la zona del Fórum donde tenemos más de 600 observaciones de olores con más de 50 vecinos implicados. Los resultados en términos de frecuencias y tipos de olores percibidos se corresponden con los estudios de olores tradicionales, demostrando así la validez de la metodología propuesta.

Actualmente estamos correlacionando los datos obtenidos con las operaciones industriales, para encontrar las situaciones que causan un mayor impacto y actuar sobre ellas. Los datos generados tienen un valor incalculable para que las autoridades medioambientales controlen el impacto de los olores y para que las industrias emisoras produzcan una gestión de los mismos. Cualquiera puede contribuir al proyecto, ya que al final el mejor sensor para medir un olor es la propia nariz humana.

¿Cómo piensan contribuir a mejorar la normativa? Hemos analizado los marcos normativos de los países D-NOSES y elaboraremos hojas de ruta estratégicas de gobernanza para cada país. Es de esperar que éstas empujen a las autoridades medioambientales y a los responsables políticos a adoptar metodologías científicamente sólidas.

El proyecto finalizará pronto. ¿Tienen algún plan de seguimiento? OdourCollect y el Observatorio Internacional de Olores, junto con los documentos políticos que se generarán, serán el principal legado del proyecto. Actualmente estamos desarrollando el Plan de Explotación de D-NOSES para garantizar la explotación de los resultados del proyecto tras su finalización. También buscaremos otras oportunidades en el flamante Horizonte Europa para continuar el buen trabajo realizado en D-NOSES.
¿Cuál espera que sea el impacto a largo plazo del proyecto?

Las prácticas de ciencia ciudadana generan nuevos conocimientos científicos, capacitan a los ciudadanos y fomentan el pensamiento crítico. Este proceso contribuye a la democratización de la ciencia y, en el caso de OdourCollect y D-NOSES, puede fomentar la conciencia social sobre la contaminación por olores, generar un sentido de corresponsabilidad y contribuir a mitigar los efectos. Esperemos que nuestro impacto a largo plazo sea la introducción de la contaminación por olores en las agendas políticas a nivel europeo, nacional, regional y local para proteger a los ciudadanos europeos de este tipo de contaminación y mejorar su calidad de vida.