El proyecto de ciencia ciudadana mide la calidad del aire a través de plantas de fresa

Una de las iniciativas con más acogida y participación, el proyecto de ciencia ciudadana #VigilantesdelAire sido presentado en el I Foro Urbano de España, celebrado en Sevilla entre el 5 y el 7 de octubre. Es la primera vez que se celebra este foro en nuestro país y está «concebido como el espacio abierto y permanente más importante del país sobre desarrollo urbano sostenible para promover el intercambio y la participación, hacia un desarrollo urbano estratégico, sostenible e integrado en España»

Vigilantes del Aire tuvo su hueco en la mesa redonda: La ciencia ciudadana como herramienta de co-creación y participación en la transformación urbana. El director Ejecutivo de Ibercivis, Francisco Sanz, fue el encargado de hablar en nombre de la Fundación Ibercivis y centró su intervención de unos 20 minutos en hablar de ciencia ciudadana y urbanismo.

En la mesa redonda estuvieron presentes los siguientes ponentes:

  • Carolyn Daher – Coordinadora de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud – Proyecto CitieS-Health, ISGlobal
  • Mónica Ubalde – Investigadora – Proyecto Refugios Climáticos, ISGlobal
  • Valeria Righi – Investigadora Principal – Ideas for Change, Proyecto CitieS-Health
  • Lucia Errandonea – Producción y Estrategia, Ideas for Change – Proyecto WeCount
  • Francisco Sanz – Ibercivis – Director Ejecutivo, Proyecto Vigilantes del Air
  • Silvia Alguasil y Teresa Cruz – Fundación Descubre, proyectos varios en Andalucía
I Foro Urbano de España en Sevilla. Fotografía: Ibercivis

¿Conoces Vigilantes del Aire?

El objetivo del proyecto es claro: conocer el estado de la calidad del aire en distintas localidades de España. Para ello, vamos a emplear plantas de fresas como nuestras mini estaciones mediambientales, con las que controlar la concentración de metales pesados. Aquí puedes consultar los resultados de la última edición: Informe científico técnico Vigilantes del Aire 2020/21.

La ciencia ciudadana se refiere a la participación de la gente que no es profesional en los procesos de investigación. Al participar, las personas no solo contribuyen sino que aprenden de la mano de investigadores y adquieren habilidades científico-técnicas. Este paradigma está cogiendo un fuerte impulso por la disponibilidad de tecnologías de bajo coste y la conectividad masiva que está por todos lados.