En esta primera entrega de la serie “Antes de que se llamara ciencia ciudadana”, presentamos las Relaciones topográficas de los pueblos de España, obra colectiva impulsada por Felipe II en el siglo XVI.
Este monumental trabajo estadístico supuso un hito metodológico: para conocer minuciosamente la realidad geográfica, demográfica y económica de sus pueblos, se recurrió al conocimiento directo de las autoridades locales y sus vecinos. Un temprano ejemplo de recopilación masiva de datos de base comunitaria.
Introducción. Entre 1574 y 1582, la monarquía de Felipe II impulsó una iniciativa excepcional para conocer mejor sus territorios: las Relaciones Topográficas, que lograron reunir información de cientos de localidades del centro y sur peninsular. Siendo su alcance parcial, su valor fue enorme, porque se recogió información de cientos de pueblos, muchos de ellos pequeños, ofreciendo una imagen muy difícil de obtener por otras vías. Aquella iniciativa nació como una herramienta de gobierno, pero hoy puede verse también como un antecedente histórico de una idea central en ciencia ciudadana: el conocimiento sobre un territorio no se produce solo desde el centro, sino también desde quienes lo habitan y construyen.
El corpus conservado. Según los índices documentales se conservan 8 volúmenes manuscritos, 4.321 folios y 721 Relaciones correspondientes a 635 pueblos. Estudios recientes sobre biodiversidad han trabajado con 637 Relaciones o con datos de 628 localidades, extrayendo miles de registros sobre plantas, animales silvestres, cultivos y ganados.
Personas “inteligentes y curiosas”. Las respuestas se organizaban mediante cuestionarios e instrucciones específicas enviadas desde la autoridad real. En cada localidad, los concejos debían nombrar al menos a dos personas “inteligentes y curiosas”, capaces de aportar información “completa y verdadera” sobre el pueblo y su tierra. Participaban vecinos con experiencia, miembros del concejo, testigos, personas mayores, escribanos y quienes poseían memoria, observación directa o conocimiento práctico del lugar. En muchos casos, los escribanos recogían respuestas de personas que no sabían escribir.
Un archivo de observaciones locales. Los cuestionarios preguntaban por población, jurisdicción, historia local, economía, caminos, aguas, montes, cultivos, ganados, clima, salud, arquitectura, costumbres, religión y recursos naturales. Por eso las Relaciones no son solo una fuente administrativa: son también un archivo de conocimiento local sobre el paisaje, la economía y la vida cotidiana del siglo XVI.

¿Por qué las Relaciones Topográficas son un referente en ciencia ciudadana?
- Conocimiento situado. Las relaciones muestran que quienes habitan un territorio poseen información imprescindible para describirlo y comprenderlo.
- Recogida guiada de datos. Las cartas, instrucciones y cuestionarios funcionaban como una metodología común para registrar información de forma ordenada.
- Aportaciones locales. La obra se construyó con datos, observaciones y descripciones procedentes de cientos de localidades.
- Valor científico. Casi 500 años después, las Relaciones se reutilizan para estudiar paisajes, cultivos, fauna, flora y biodiversidad histórica.
- Una tensión abierta. Si bien la iniciativa partía de la monarquía y tenía una finalidad de gobierno, también se refleja que una institución puede solicitar datos a personas distribuidas por el territorio, y que esas contribuciones pueden conllevar un conocimiento científico duradero.
¿Sabías que…? A partir de las Relaciones Topográficas, estudios recientes han reunido más de 7.300 registros sobre plantas, animales silvestres, cultivos y ganados, con referencias a al menos 225 especies. Respuestas redactadas hace casi cinco siglos siguen ayudando hoy a reconstruir la biodiversidad histórica.
REFERENCIAS
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