En Ibercivis hablamos a diario de plataformas colaborativas, observatorios ciudadanos, inteligencia colectiva. Pero la idea de que el conocimiento se construye con la participación activa de personas no académicas repartidas por el territorio no es nueva en España. Tiene siglos.

Mucho antes de que el término «citizen science» se acuñara a finales del siglo XX, en nuestro país hubo incontables mujeres y hombres que recogieron datos, cartografiaron territorios, anotaron observaciones meteorológicas, clasificaron plantas o sostuvieron expediciones científicas enteras desde un saber práctico, local y comprometido. Sin reconocimiento académico o nominal en muchos casos. Sin más infraestructura que su rigor, su red de contactos y su cuaderno en muchos otros.
Esta serie de publicaciones es un recorrido por algunos de esos antecedentes. No para reescribir la historia, sino para situar lo que hacemos hoy en una tradición más larga: la de quienes abordaron la ciencia y su construcción como bienes comunes.
Recorreremos once hitos, desde el siglo XVI hasta los inicios del siglo XXI:
- Las Relaciones Topográficas de Felipe II (s. XVI), obra de conocimiento territorial construida con aportaciones locales.
- Isabel Zendal (s. XVIII–XIX), enfermera clave en la primera campaña global de vacunación
- Pascual Madoz (s. XIX), coordinador de una vasta obra de conocimiento territorial elaborada con aportaciones locales.
- Marcelino Sanz de Sautuola (s. XIX), naturalista que defendió el origen prehistórico de las pinturas de Altamira frente al rechazo oficial.
- Blanca Catalán de Ocón (s. XIX), naturalista, primera española reconocida por la botánica oficial.
- La Red Climatológica Secundaria (1911), primera gran red climatológica de observadores voluntarios en España.
- La Sociedad Astronómica de España y América (1911), comunidad de observadores para el seguimiento de astros y fenómenos celestes.
- La colaboración entre el Instituto Español de Oceanografía y las cofradías de pescadores (s. XX), intercambio de datos y apoyo mutuo entre ciencia marina y saber local.
- La Sociedad de Ciencias Aranzadi (1947), comunidad científica asociativa dedicada al conocimiento y la protección del patrimonio natural y cultural.
- Francisco Bernis (s. XX), zoólogo impulsor de la ornitología participativa, fundador de la Sociedad Española de Ornitología.
- Javier Blasco Zumeta (s. XX–XXI), maestro, coordinador de una red internacional que identificó miles de especies y reveló cerca de 200 nuevas.

Créditos a AEMET por la imagen.
Lanzamiento de cometas y globos de observación en aguas de Tenerife en 1905 desde el «Princesse Alice», el yate del Príncipe Alberto de Mónaco, entusiasta mecenas de la investigación atmosférica. El personaje es el meteorólogo alemán Hugo Hergesell, gran impulsor de los estudios aerológicos.
Cada historia responde a la misma pregunta sobre qué nos enseña esta figura o esta iniciativa como ejemplos relevantes de lo que hoy llamamos ciencia ciudadana.