Por Alba Peiro
Un suelo sano es un recurso natural, no renovable y altamente dinámico y complejo. Aunque la degradación de los suelos es un proceso natural, la presión antrópica asociada a la producción agrícola intensiva, los avances urbanísticos y el cambio climático la ha acelerado e intensificado. Minimizar o revertir esta tendencia requiere de cambios transformadores, principalmente relacionados con el uso y la gestión de la tierra, que pueden impulsarse desde todos los sectores de la sociedad.
Una de las mayores limitaciones existentes a la hora de abordar la degradación del suelo es la escasa información y concienciación pública que se tiene sobre el mismo y su importancia social. Es por ello que las iniciativas de ciencia ciudadana ofrecen una respuesta dual a este reto. Por un lado, contribuyen a la ciencia del suelo, porque permiten monitorizar su salud y, por otro lado, estas prácticas participativas permiten la transferencia de conocimiento, alfabetización y el desarrollo de las habilidades de las personas participantes. Además, los datos generados retornan a dichas comunidades en forma de ciencia abierta, de manera que no benefician sólo a las comunidades científicas.
ECHO es un proyecto de ciencia ciudadana centrado en la salud de los suelos europeos que ofrece ese enfoque participativo para su investigación. Pertenece a una de las 5 Misiones del Horizonte Europa para el año 2030: la Misión «Un Pacto por el Suelo para Europa» (también llamada Misión Suelo), cuyo objetivo es «proporcionar soluciones concretas a los desafíos que supone la degradación de los suelos y alcanzar suelos sanos en toda Europa para 2030 mediante la puesta en marcha, demostración y aceleración de la transición hacia prácticas sostenibles de gestión del suelo». ECHO contribuye a ello, teniendo como objetivo propio analizar, desarrollar y validar enfoques participativos para la implicación ciudadana en la ciencia del suelo. También pretende evidenciar la integración de los datos de ciencia ciudadana en plataformas existentes, como el Centro Europeo de Datos del Suelo, lo cual aumenta su utilidad.

Desde los inicios del proyecto en junio del 2023, su material y actividades de ciencia ciudadana fueron co-diseñados con las primeras personas participantes en el rol de Embajadores y Embajadoras, y han sido puestos en práctica en las primeras nueve iniciativas nacionales de ECHO (en España, Portugal, Italia, Grecia, Alemania, Polonia, Rumanía, Escocia y Finlandia), que han durado desde mayo del 2025 hasta ahora. Las estrategias seguidas en estos primeros países están siendo reproducidas en los veinte países europeos restantes, donde las iniciativas de ciencia ciudadana están activas desde febrero hasta noviembre del 2026.
En todas las iniciativas de ECHO se ha creado una extensa red de Embajadores/as que actúan como facilitadores/as locales de la participación ciudadana, junto con las entidades coordinadoras de cada iniciativa nacional. Se han encargado del reclutamiento de científicos/as ciudadanos/as, han organizado jornadas grupales de muestreo del suelo y han facilitado las actividades locales del proyecto. Extienden así el alcance de cada iniciativa a una audiencia más amplia y aportado gran valor al proyecto. Los/las científicos/as ciudadanos/as, a su vez, contribuyen activamente a la recolección de datos y al análisis del suelo, participando en actividades de campo locales y realizando muestreos de suelo, mediciones in situ y tomando muestras para su posterior análisis en laboratorio.
La Fundación Ibercivis ha sido la entidad coordinadora de la iniciativa nacional de ECHO en España, donde hemos creado un grupo sólido de aproximadamente 40 Embajadores/as, respecto a los más de 420 que hay en los nueve países. Estas personas han participado regularmente en las reuniones y actividades de Ibercivis para gestionar las iniciativas locales y, por su parte, han organizado y coordinado hasta 35 actividades. Estas actividades, mayormente centradas en dar a conocer el proyecto a la ciudadanía para motivar su involucración, han ido desde presentaciones orales en congresos, a talleres y jornadas grupales de muestreo que, sobre todo, permitían comprender mejor el protocolo de toma de muestras de ECHO. Todo ello ha resultado en que más de 650 muestras han sido tomadas en España, en diferentes puntos biogeográficos de la región en los que existen diversos usos y tipos de suelo: desde suelos agrícolas, forestales, industriales o urbanos. Estas muestras las han tomado, como mínimo, el mismo número de científicos/as ciudadanos/as, ya que muchas de ellas han sido tomadas en grupos más numerosos.


A día de hoy, más de 6000 muestras de suelo han sido tomadas en toda Europa en el marco del proyecto ECHO. Cada muestra abarca los ocho indicadores de salud del suelo establecidos por la Misión Suelo: cobertura vegetal, forestal y heterogeneidad del paisaje, biodiversidad en términos de lombrices y diversidad microbiana, presencia de contaminantes, metales pesados y nutrientes, estructura y textura del suelo, contenido de materia orgánica y pH. El uso de estos indicadores estandarizados, que han sido ampliamente testados y que se utilizan extensamente a nivel mundial, permite contribuir a la homogeneización de la monitorización del suelo en Europa y asegura su correcta integración en otros programas de monitorización como LUCAS. Los resultados de cada muestra de suelo de ECHO son accesibles por el público en general desde la plataforma ECHOREPO, la cual permite su descarga a aquellas personas que hayan participado en los muestreos y permite que toda la ciudadanía interesada esté informada. Además, este repositorio contribuye al uso científico de sus datos por parte del estudiantado universitario, grupos especializados sin ánimo de lucro o grupos de investigación en ciencia del suelo, para un análisis más profundo de la salud del suelo general en Europa.
ECHO continúa buscando la participación ciudadana e incorporando nuevas muestras de suelo en veinte países europeos (Francia, Eslovenia, Austria, Suiza, Chipre, Bulgaria, Hungría, Croacia, Chequia, Eslovaquia, Luxemburgo, Bélgica, Irlanda, Noruega, Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Estonia, Letonia y Lituania). De esta manera, el proyecto pretende mejorar la alfabetización sobre suelos, facilitar la co-producción de conocimiento entre la ciudadanía y la comunidad científica, y fomentar una gestión del suelo más respetuosa con el medio ambiente, ofreciendo un enfoque replicable en toda Europa.
El proyecto ECHO – Engaging citizens in soil science: the road to healthier soils está financiado por la Unión Europea (GA Nº 101112869) y cofinanciado por la UK Research and Innovation (UKRI) (GA Nº 10068004).