Artículo escrito por Maite Pelacho y Francisco Sanz de Ibercivis, originalmente publicado en Tercer Milenio de Heraldo de Aragón el 19/12/2019. Puedes consultar el original haciendo click aquí.

La ciencia ciudadana y el modelo de la cuádruple hélice pueden ser útiles para lograr una mejor gestión del agua en el mundo. Un encuentro organizado por la Fundación Ibercivis abordó este tema en el Congreso de Innovación del Agua de la Unión Europea celebrado en Zaragoza.

Empresa e industria, investigación y educación, y administración pública forman, junto a la sociedad civil, la llamada cuádruple hélice. ¿Puede la ciudadanía influir en los otros tres agentes para conseguir una mejor gestión del agua en el mundo? Esta fue la pregunta en torno a la que se desarrolló, el pasado 11 de diciembre, un ‘workshop’ organizado por la Fundación Ibercivis, en el marco del Congreso de Innovación del Agua de la UE 2019celebrado en Zaragoza.

Y ya hay casos tangibles en los que la sociedad civil ha influido de alguna manera en otras áreas de la cuádruple hélice, en relación con la gestión del agua. En la reunión se dio a conocer el de la mujer se convirtió en activista ambiental al descubrir que el agua de grifo de su ciudad, Flint (Michigan), estaba contaminada con un neurotóxico muy peligroso para el desarrollo del cerebro infantil. Con el apoyo del científico Mark Edwards se pudieron reunir pruebas mediante tests caseros y denunciaron la situación.

Gestores de proyectos, organizadores de eventos, agentes de consultoría, miembros de la academia, ciudadanos interesados y participantes en proyectos de ciencia ciudadana componían un grupo heterogéneo de asistentes. Y también muy internacional, con personas procedentes de España, Francia, Polonia, Suecia, Argentina y Corea.

Diversos ejemplos sirvieron como punto de partida para el coloquio: Snowchange en Finlandia, Ríos ciudadanos en Aragón, Planete mer en Francia, etc.

Entre los casos aún no resueltos, se comentó la situación de ciudadanos que han tomado la iniciativa para intentar frenar la contaminación de ríos y acuíferos en diversos pueblos de Aragón afectados por las granjas porcinas de su entorno. El problema persiste cuando las Administraciones públicas no asumen sus funciones o cuando se ven presionadas por los intereses económicos a corto plazo.

Como ejemplo positivo del modelo de la cuádruple hélice, una participante explicó un proyecto en Suecia para la creación y gestión de cultivos acuapónicos (sistemas de producción sostenible de plantas y peces que combina la acuicultura tradicional, que es la cría de animales acuáticos, con la hidroponía, cultivo de plantas en agua en un medio ambiente simbiótico). El proyecto incluye la creación de una planta de demostración -abierta al público, las empresas rurales y otras partes interesadas- con el apoyo de la Asociación Sueca de Agricultores, el Condado de Estocolmo y las fundaciones del Roslagens Sparbank.  

Fuera del ámbito de la gestión del agua, se discutió un caso notorio de influencia de la sociedad civil, en el que todavía queda mucho camino por recorrer: la industria de la moda. Poco a poco está cambiando la cultura de las tallas debido, en particular, a las protestas de mujeres jóvenes y muchas otras personas preocupadas por los graves trastornos de salud alimentaria que parecen estar asociados a la publicidad predominante. Los participantes estuvieron de acuerdo en que el cambio cultural es clave, pero también deben producirse los necesarios apoyos legislativos. Además, se sugirió la posibilidad de una investigación en este grave tema de salud pública con metodologías de ciencia ciudadana. 

Tras analizar los diversos ejemplos, los participantes mostraron razones tanto para el escepticismo como para la confianza en la efectividad de la participación ciudadana. Desde la confianza, se señaló el poder de la sociedad civil a la hora de elegir si consumir o no ciertos bienes o servicios, incluyendo los relacionados con el agua. Se subrayó la relevancia de pequeñas acciones diarias que, multiplicadas por el gran número de personas que las realizan, pueden verdaderamente transformar el entorno. Aquí se destacó el papel de los medios de comunicación, pues pueden ayudar a tomar conciencia de que se está participando de un gran proyecto común. Por otra parte, una buena comunicación de la ciencia implica comunicar el modo en que la ciencia funciona, por ejemplo, el hecho de que no siempre hay consenso científico en torno a un problema.

En cuanto a la postura escéptica sobre la efectividad de la participación ciudadana se destacó el peligro de que nos movamos (cualquiera de los actores de la cuádruple hélice) “a golpe de modas impuestas por otros”, dificultando una asimilación profunda de ideas críticas que permite salir de la comodidad, y el compromiso necesario para un cambio efectivo.

Por otra parte, se subrayó que la sociedad en su conjunto está cada vez más capacitada para esta participación efectiva, ya que, al estar cada vez más conectada, es más fácil encontrar referentes -personas y proyectos- que alienten a desarrollar estas capacidades. Junto a ello, se remarcó la necesidad de espacio y tiempo para los encuentros presenciales de reflexión como este ‘workshop’. Este tipo de encuentros y la cultura de reflexión requieren también la implicación de los poderes públicos, fomentándolos en todos los niveles, desde la micropolítica (por ejemplo debates en el aula y espacios públicos) hasta la macropolítica (grandes eventos internacionales de debate).

Este workshop constituyó una de las 36 reuniones que se celebraron en el marco del Congreso de Innovación del Agua de la UE 2019 sobre el tema: ‘Acelerar la acción para combatir la contaminación del agua y mejorar la preparación de la UE para los impactos del cambio climático relacionados con el agua’. La edición EUWIC Water innovation Zaragoza (2019) fue la quinta después de las de Bruselas (2013), Barcelona (2014), Leeuwarden (2016) y Porto (2017), y se basó en el trabajo de la Asociación Europea de Innovación (EIP Water).

Francisco Sanz y Maite Pelacho Fundación Ibercivis

Esta sección se realiza en colaboración con el Observatorio de la Ciencia Ciudadana en España, coordinado por la Fundación Ibercivis