La actualidad de la ciencia ciudadana pasa por la incorporación de nuevsa herramientas para su desarrollo, y los mapas colaborativos se convierten en esenciales para muchos proyectos. La periodista Pilar Perla hace un repaso en Heraldo de Aragón por varias de las aplicaciones que elaboramos y con las que trabajamos.

«Solemos mirar un mapa cuando nos vamos lejos, pero hay otros mapas de lo cercano, construidos colaborativamente, que ubican problemas o trazan rutas accesibles». Así comienza el artículo del pasado domingo 21 de junio de 2021 en Heraldo de Aragón, escrito por Pilar Perla, en el que hace un listado de aplicaciones y proyectos de ciencia ciudadana que hacen uso de la geolocalización colaborativa para alcanzar sus objetivos científicos y sociales.

Varias de estas aplicaciones están desrrolladas por Ibercivis, en colaboración con institutos de investigación como el I3A – Instituo de Investigación en Ingeniería de Aragón, o el IPE – Instituto Pirenaico de Eología, y son utilizadas por los participantes de proyectos de ciencia ciudadana para localizar sus observaciones, añadir datos de interés y trazar rutas accesibles, entre otras muchas funcionalidades.

Así, en el artículo puedes encontrar proyectos de ciencia ciudadana como un ruidómetro construído para utilizarse en el móvil, iniciativas para monitorizar nuestros ríos como Ríos Ciudadanos, para crear el mapa mundial de los malos olores a través del proyecto D-NOSES, conocer la huella industrial de nuestros barrios o la contaminación por metales pesados, como con Vigilantes del Aire.

Además, para proyectos de ciencia ciudadana que necesiten de una aplicación con la que localizar sus observaciones, se ha lanzado la aplicación móvil CitMapp, donde cualquier proyecto puede registrar sus observaciones manera gratuita y abierta, para crear mapas con sus datos.

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